martes, 5 de febrero de 2013

Eso no me lo han enseñado


León Trahtemberg De sentido común  Diario Correo

Benjamin Zander empieza su charla sobre música y pasión en TED-2008 contando un relato popular: hay dos vendedores de zapatos que son enviados a una isla para ver si se pueden vender zapatos, pero resulta que ninguno de sus habitantes usa zapatos. Un vendedor reporta a su sede en Manchester diciendo "situación inútil. Acá nadie usa zapatos". El otro escribe: "Aquí hay una magnífica oportunidad; todavía nadie usa zapatos".
Zander -que es músico- usa el relato para comentar las dos variantes que hay respecto al incentivo a disfrutar de la música clásica. Unos dicen que ésta "está agonizando". Otros dicen "aún está en sus pañales" y en vez de hacer estadísticas de todas las orquestas y empresas discográficas que están quebrando, se dedica a incentivar con nuevas estrategias el acercamiento a la música clásica.
¿Qué significa esto? Hay personas que tienen un fuerte apego al pensamiento convencional, aprendido e instalado sólidamente en su mente desde su infancia, de modo que no queda espacio para pensar diferente. En cambio hay personas que siempre están en la búsqueda de nuevas fórmulas y variantes para las opciones convencionales, que estarán más en la línea de Albert Szent Gyorgi cuando dijo: "El descubrimiento consiste en ver lo que todo el mundo ha visto y pensar lo que nadie ha pensado".
¿Cómo se logra eso? Sobre la base de una elevada autoestima y seguridad en sí mismo que se cultivan desde que el bebe recién nacido es adecuada y oportunamente atendido por su madre, se amplifica con un entrenamiento intelectual y emocional que lo estimula a enfrentar situaciones nuevas, y procurar ensayar fórmulas innovadoras sin apelar a las ya conocidas.
Esto por supuesto choca con una educación convencional basada en enseñar lo conocido, que además otorga a los alumnos el derecho a quejarse y hasta tachar a un profesor que se atreva a preguntar por cosas que no ha enseñado (así los alumnos tengan todas las herramientas que necesitan para resolver el problema planteado).
Estimular al niño a que piense por sí mismo, sin usar metodologías conductistas y deterministas, le dará más alas para volar.

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