sábado, 14 de junio de 2014

Ollanta Humala anuncia una nueva etapa de reformas económicas




La experiencia demuestra que a los gobernantes fondomonetaristas no los salvan las leyes draconianas contra los obreros y el pueblo.

Otra vuelta a la tuerca
César Lévano 


La Primera, 13 de  junio 2014

Asustado por la crisis económica nacional y mundial, el presidente Ollanta Humala ha anunciado ayer una nueva etapa de reformas, en otras palabras, un nuevo paso a la derecha. El plan recurre a una receta neoliberal que hunde más a los países: recortar derechos laborales y favorecer sin freno a la gran empresa.

El proyecto incluye una nueva ley de Seguridad y Salud en el trabajo, una norma que impone medidas elementales para resguardar la salud y la vida de los trabajadores. Esa norma obedeció al hecho de que en muchas actividades productivas, particularmente en construcción civil se producía creciente número de muertes por falta de prevención. El país conoce de casos dramáticos que ocurrían casi siempre en centros de trabajo. En las obras de edificación, muchos accidentes fatales ocurrían –y siguen ocurriendo– en empresas que ni siquiera contaban con licencia.

La idea ahora es eliminar esas previsiones. Vale decir, se quiere dar licencia para la muerte.

El presidente parece no haberse enterado de que las exigencias del FMI y del empresariado reaccionario internacional han querido superar la crisis por medio de medidas antilaborales: despido de funcionarios públicos, facilidades para despedir trabajadores en la industria, merma de la seguridad social suprimiendo derechos y privatizando segmentos de esta, recortes a la libertad sindical.

Todas esas medidas religiosamente acatadas por gobiernos ultraderechistas o falsamente progresistas (caso del PSOE en España) han resultado un remedio peor que la enfermedad. Que lo digan Grecia, Portugal, Francia, Italia, España, Irlanda.

Uno de los pretextos para imponer ese castigo era “liberar” las condiciones de trabajo para crear nuevos empleos. La desocupación crece, sin embargo, con su carga de ruina humana, de frustración psicológica, de indignación masiva.

La economía no se salva, pero los partidos que impusieron el abuso, tampoco. El PSOE y el derechista Partido Popular se hicieron añicos en España, en las recientes elecciones europeas. La izquierda acaba de derrotar de modo aplastante en las urnas a la derecha antilaboral en Grecia. François Hollande, el presidente “socialista” de Francia, ha puesto por los suelos a su partido, en beneficio de la ultraderecha.

Una precisión: en su edición del 10 de junio, el semanario francés L’Express publica una entrevista con el historiador Grégoire Kauffmann, quien señala que Marine Le Pen, hija del fascista Jean-Marie Le Pen, ha atraído votos no fascistas y que ella acude al régimen democrático del voto, no a la violencia.

La experiencia demuestra que a los gobernantes fondomonetaristas no los salvan las leyes draconianas contra los obreros y el pueblo. ◘

http://laprimeraperu.pe/columna/otra-vuelta-a-la-tuerca/

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