martes, 15 de agosto de 2017

DOCENTES DE PIURA SERÁN CAPACITADOS EN TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN


§  La Fundación Telefónica realizará en Piura el “V Encuentro Regional de Docentes Líderes”, un espacio que tiene como fin formar y empoderar a los maestros que mejoraron el aprendizaje en el aula, apoyados en las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC).

§  En el 2016 se formaron en el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) a más de 4 mil docentes en todo el país.

Piura, agosto de 2017.- Desde este 16 al 18 de agosto profesores de Piura participarán en el V Encuentro Regional de Docentes Líderes de la Fundación Telefónica, donde recibirán formación por expertos en educación en el uso de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) para que innoven en la enseñanza, empoderen e implementen sus proyectos pedagógicos a beneficio de miles de escolares.

Participarán de esta capacitación, 20 docentes líderes de Piura, Paita y Colan, que luego cumplirán la misión de transmitir lo aprendido a más de 300 colegas de sus instituciones educativas. El encuentro tiene como objetivo principal, el aprendizaje de prácticas innovadoras con el uso de la tecnología en el aula, mediante la experiencia de aprender haciendo y aprender con otros. Y que a su vez pueda ser compartida con maestros de todo el país a través de nuestra comunidad Educared.

Expertos en Educación

Los expositores enseñarán a elaborar innovadores proyectos educativos basados en la tecnología, además los docentes se formarán en la metodología del aprendizaje basado en las TIC. También realizarán dinámicas lúdicas y talleres para fomentar la comunicación, liderazgo, autonomía y emprendimiento.

Asimismo, los docentes compartirán sus experiencias educativas aplicando distintas herramientas tecnológicas, para mejorar el aprendizaje de alumnos de primaria y secundaria, especialmente en cursos de matemática, comunicación, ciencias y ciudadanía.

Formación Docente

La Fundación Telefónica realiza este encuentro a través de su curso: Rutas de Formación docente, que consiste en una experiencia de entorno de aprendizaje virtual, donde los profesores acompañados de un tutor, revisan los contenidos multimedia, realizan actividades sugeridas y consolidan un test final de evaluación.

El curso se realiza en tres niveles: BásicoIntermedio y Avanzado. En el primero se brinda contenidos en ofimática básica, uso de navegadores para la búsqueda de información y contenidos para creación de espacio entre los alumnos. En la segunda etapa, el docente hace uso de sus experiencias educativas en la red, uso de las rúbricas para evaluación de competencias y el uso del mobile Learning. Finalmente, en el último nivel revisan los contenidos de ofimática en línea y se consolidan contenidos de Creación de un APP para el aprendizaje en Gamming.

La intervención en el proyecto es de un año y medio, tiempo en el cual el docente procesa los 3 niveles de formación y luego es certificado por la Fundación Telefónica y las Direcciones Regionales de cada ciudad donde se realiza la capacitación.

Datos del Encuentro:
Fecha: Del 16 al 18 de agosto.
Lugar: Hotel Esmeralda.
Dirección: Av. Loreto 235 - Piura.
Hora: 8:00 a.m. – 6:00 p.m.

Fundación Telefónica Perú  I  Oficina de Comunicación 
José Antonio Gutiérrez A.  Tel (+51 1) 210 1434  I  Móvil 996 479 246  I  Rpm #995088 I  jose.gutierreza@telefonica.com
Berenice González G.       Tel (+51 1) 210 1231  I  Móvil 995 400 727  I  Rpm #282830 I  berenice.gonzalez@telefonica.com

Nathali Paredes L.             Tel (+51 1) 210 1472  I Móvil 945 894 591   I  Rpm #945894591 I  nathali.paredes@telefonica.com

EL LADO OSCURO DE HACER UN DOCTORADO: ¿CÓMO ESTÁ LA SALUD MENTAL DE LOS ESTUDIANTES DE POSGRADO?



Escrito por Lara Pacheco Cuevas


Cuando pensamos en una persona que desea dedicarse a la investigación científica, esta vocación nos causa cierta admiración. Socialmente se les valora de un modo muy positivo, y por supuesto que pensamos en las dificultades que esta carrera debe entrañar y les atribuimos una alta capacidad de esfuerzo y sacrificio.

No cabe duda de que estas cualidades probablemente estén presentes en una persona que decide dedicar su carrera a la ciencia y se sumerge en el mundo académico haciendo un doctorado. Sin embargo, este tipo de carrera profesional presenta una cara que habitualmente ha permanecido oculta y que la actualmente escritora Jennifer Walker detalla en primera persona en su blog.

Los datos

Precisamente, muchos estudiantes de doctorado están tan acostumbrados a la autodisciplina y al trabajo duro que parece existir una tendencia a presentar problemas de salud mental en este grupo. Los estudios al respecto no son demasiados, pero los que hay llaman la atención. Los estudiantes de doctorado en Australia mostraron en 2003 una tasa 4 veces mayor en problemas de salud mental que la población general. En un estudio de 2005 de la Universidad de Berkeley más de la mitad de estos estudiantes dijeron sentirse deprimidos la mayor parte del tiempo y un 10% de ellos había contemplado la idea del suicidio. En 2015, se replicó el estudio de la universidad de Berkeley y encontraron que un 47% de los 790 estudiantes de posgrado puntuaban con valores altos en una escala para medir depresión. Si se estima que en la población general la incidencia de la depresión está entre un 15% y un 20%, resulta alarmante la alta tasa de ésta en los estudiantes de posgrado.

Los testimonios

La autora del artículo anteriormente mencionada es muy clara respecto a cómo se sintió durante la realización de su tesis. “No eran los desafíos intelectuales o la carga de trabajo lo que me hizo caer, sino mi salud mental deteriorándose. Me sentía poco apoyada, aislada y a la deriva en la incertidumbre. Los ataques de pánico se convirtieron en parte de mi día a día, bebía y me cortaba. A veces pensaba que quería morir.” La autora pregunta además a otros estudiantes de doctorado sobre estas sensaciones y encuentra que aparecen en ellos sensaciones bastante negativas, como podría ser la sensación de encontrarse a la deriva, en los casos que el director de tesis se comporta de un modo poco comprometido con el trabajo del alumno.

Cuando se desarrolla un trabajo de alto rendimiento, rodeado de otras personas que también son muy buenas en este campo pueden aparecer pensamientos relacionados con ser un fraude e incompetente, el llamado síndrome del impostor. En otras ocasiones, parece que los sentimientos de depresión podrán ser combatidos simplemente con trabajo duro y antidepresivos, lo que en lleva a un sentimiento de incapacidad que precisamente hace que su ánimo se vea aún más afectado.

A su vez, el ámbito académico es bastante tolerante con los problemas de salud mental, podría serlo incluso tanto que se perciba como que “así es” y no exista la necesidad de cambiarlo y mejorar.

¿Qué puede estar sucediendo?

Parece que habría varios factores involucrados en las altas tasas de deterioro de la salud mental en estos estudiantes. El trabajo realizado en muchas ocasiones se lleva a cabo de una forma muy aislada,sin un grupo de trabajo en el que apoyarse. A esto se suma una elevada incertidumbre ante el futuro. Aunque en nuestro país no se reflejan los datos de salud mental en los estudiantes de doctorado, esto podría estar incluso acrecentado, puesto que la incertidumbre económica en el campo de la investigación es aún mayor.

Por último, tanto el carácter vocacional como la exigencia que este tipo de carrera requieren puede llevar a que los estudiantes limiten su autopercepción exclusivamente a este área de su vida, de forma que olviden en qué otras áreas pueden obtener satisfacción, como la familia, los amigos o los hobbies.

¿Qué hacer?

En primer lugar, es un tema al que probablemente se necesite dar más visibilidad, de modo que un estudiante que comience a sentir este tipo de problemática pudiera enfocarlo como algo común y poner estrategias de resolución mucho antes. Posiblemente sería útil que en las Universidades y laboratorios se tuviera este riesgo en cuenta proporcionando apoyo institucional a estos estudiantes. Por último, es bastante relevante el papel del director de tesis, en un primer lugar, para evitar este sentimiento de estar a la deriva que acreciente otras formas negativas de pensar en los estudiantes, sería importante que mantuvieran un contacto relativamente frecuente. Además, en los casos en los que esto ya se estuviera dando, podrían ser los primeros en detectar los signos de alarma para poner en marcha estrategias de intervención ante un problema de salud mental.

El trabajo científico en muchas ocasiones es una vocación e ilusionante por la persona que lo desea. El conocimiento científico es de gran valor y nos proporciona una vida más fácil, además de mejorar como sociedad. Que en el camino para poder desarrollar la carrera académica aparezcan problemas de salud mental no es fundamental para un alto rendimiento y mucho menos deseable. 

Nuestros futuros científicos y profesores de educación superior merecen creer que aunque su carrera es larga y requiere un gran esfuerzo, no necesariamente ha de estar plagada de malestar.


Escrito por Lara Pacheco Cuevas

El doctorado perjudica seriamente la salud mental: uno de cada tres estudiantes está en riesgo





La Universidad de Gante revela que el 32% de los doctorandos está en riesgo; la situación en España puede ser mucho más dramática

En 2015, 14.694 estudiantes leyeron su tesis doctoral en España. Y es posible que 4.702 estuviesen entonces en riesgo de padecer algún tipo de desorden psiquiático, como la depresión. La cifra no es exacta pero, según un estudio publicado por la revista Research Policy y liderado por la Universidad de Gante (Bélgica), la salud mental del 32% de este colectivo está comprometida -dos veces más que entre la población con un elevado nivel educativo-.

Los problemas para conciliar vida familiar y laboral, la obtención continua de resultados que demanda la investigación, la supervisión constante de su trabajo y las expectativas poco halagüeñas de encontrar después un empleo acorde a su preparación tienen parte de la culpa.

Desarrollar una tesis no es un trabajo cualquiera. Marta Giménez, psicóloga clínica y directora de investigación e innovación del Centro de Psicología Área Humana, sintetiza así las razones que lo hacen potencialmente estresante: "Requiere una combinación de habilidades técnicas, intelectuales y emocionales para la consecución de resultados óptimos en contextos de considerable exigencia, procesos de larga duración y con consecuencias para el futuro profesional y académico". Pero hay más razones, porque en esta carrera de fondo cada cual escribe su propia lista de motivos.
Con trabajo duro no vale

Por ejemplo, la de David Nievas. Realiza su doctorado en el Departamento de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid. Su objetivo es analizar las diferentes formas de islamismo en entornos democráticos como Mali, que se encuentra en el punto de mira del terrorismo internacional. Antes trabajaba en una oficina, así que reconoce que adaptarse a su nueva rutina no fue sencillo. "El doctorado es un trabajo que, en muchas ocasiones, es muy individual y solitario. Me costó pasar de trabajar para otros de forma dirigida a hacerlo para mí mismo y a dirigir mi propia investigación, muchas veces sin referencias previas", asegura. No es el único escollo.

La inseguridad y la desmotivación ya han visitado a Nievas en alguna ocasión ante la falta de recompensas inmediatas, porque, "al ser un trabajo generalmente minucioso, profundo y reflexivo, los productos del trabajo se aprecian a largo plazo con la publicación de artículos o la participación en clases o conferencias". Por todo ello, y por la presión -muchas veces autoimpuesta- que sufren, considera que los doctorandos son "más vulnerables" a este tipo de trastornos, extremo que el citado artículo no confirma.

La propuesta de Nievas: atención psicológica especializada para ellos en los centros universitarios. La idea no suena muy descabellada porque la gestión de las emociones desempeña un papel clave en este oficio, que los especialistas consideran que sólo puede ejercerse con éxito gracias a grandes dosis de motivación, disciplina y tolerancia a la frustración y a las críticas. Más aún cuando los objetivos no siempre se cumplen a la primera.

"Es indispensable el trabajo personal: adoptar una visión proactiva y positiva hacia la solución de problemas y desafíos", cuenta Giménez. Otros hábitos, como cuidar la alimentación, realizar actividades deportivas y de ocio con regularidad y no aislarse de los demás -sobre todo, de personas ajenas al contexto académico- también puede ser de ayuda, afirma esta experta.
Una carrera contra el reloj
Quien está acostumbrado a lidiar con el fracaso, por su faceta como deportista, es Luis Alberto Marco; una profesión que también le ha brindado apoyo económico. Ahora realiza el doctorado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla para determinar qué factores son responsables del buen rendimiento físico y deportivo. En su caso, el tiempo es el principal limitante, sobre todo, cuando le exigen nuevos resultados con cierta frecuencia.

"Muchas veces, el desarrollo de la tesis se estanca por distintos motivos intrínsecos -problemas con la metodología, con los materiales o por pérdida de la muestra- y otras muchas otras, por factores extrínsecos -trabajo, familia o dinero-". Así que Marco espera optar en el futuro a una plaza de profesor asociado, ayudante doctor "o similar" para dejar de investigar "a contrarreloj".

Para algunos estudiantes, no todos, la tesis doctoral es el primer contacto directo con el mundo laboral. Por si fuera poco, en algunas carreras se hace especial hincapié en los contenidos teóricos pero no se abordan con suficiente profundidad ni la vertiente experimental ni la dinámica de trabajo de un grupo de investigación. Incluso para quienes ya estén familiarizados con este entorno, "la implementación de procesos de acompañamiento para la incorporación a las nuevas actividades, como el mentoring o el entrenamiento en habilidades de gestión emocional y prevención de estrés, pueden ser estrategias muy útiles para minimizar el impacto negativo en la salud mental", sostiene la psicóloga Giménez.
Un futuro poco halagüeño

Sentirse arropado es fundamental. Sobre todo, cuando la realidad no muestra su mejor cara. "Desmoraliza simplemente saber que, por mucho que te esfuerces o por bueno que seas en tu especialidad, tu trabajo se valorará poco en la sociedad y acabarás teniendo que marcharte de tu ciudad y alejarte de los tuyos para que la tesis no haya sido en vano", lamenta Paula Ruiz.
Esta biotecnóloga desarrolla su tesis en la Universidad de Valencia; en concreto, en la fundación FISABIO. Allí, estudia el genoma de dos de las bacterias más peligrosas, según la OMS, por su resistencia a los antibióticos, de cara a desarrollar tratamientos más eficaces.

También ella, como Marco, mira con temor al calendario, aunque por un motivo bien distinto: "Como necesitaba estar admitida en un programa de doctorado para poder solicitar varias becas pero, a la vez, tenía un plazo para realizar la tesis, he perdido un tiempo muy valioso hasta que se resolvió mi situación". En consecuencia, ahora debe obtener resultados válidos lo más pronto posible porque la burocracia ha reducido su margen de error, "con el estrés que eso conlleva".
El dinero, un bache en el camino

El estudio de la Universidad de Gante no aborda los problemas económicos. Sin embargo, éstos suelen convertirse en el principal bache en el camino. "El primer reto es obtener de un contrato de trabajo mediante convocatorias públicas altamente exigentes, o bien la cada vez más exigua contratación por parte de los grupos", aseguran Violeta Durán y Pablo Giménez, miembro y presidente, respectivamente, de la Federación de Jóvenes Investigadores/Precarios. Esta segunda opción es más difícil, teniendo en cuenta "la forma en que se financian los proyectos: los investigadores tienen dinero para comprar material pero se les impide que lo utilicen en contratos".

Es una de las razones que explica por qué hay tantos aspirantes a doctor que se ven obligados a dejar su tesis sin terminar. Sin apoyos familiares, bancarios o ahorros suficientes, no todos pueden seguir trabajando sin cobrar. La solución, argumentan desde Precarios, pasa por aumentar la financiación destinada al doctorado para favorecer la contratación de más personal y aprobar un estatuto del personal investigador en formación para crear un marco legal y jurídico estable y seguro, entre otras medidas.

Ante este panorama, y si el tema de investigación lo permite, otros dividen su atención entre varios frentes. Es lo que hace Pilar Almansa. Dramaturga, directora de escena y profesora, ahora también estudia cómo aplicar las tecnologías interactivas al teatro en la Universidad Complutense de Madrid. "Ahora mismo, mis esfuerzos están más orientados a conseguir una beca que a la tesis en sí. Cualquier actividad que implique el desdoblamiento de tu fuente de financiación y tu dedicación intelectual es estresante de por sí y puede acabar en depresión", lamenta. Sabe bien de lo que habla: ha sufrido lo mismo en el mundo teatro, donde la realidad impone aceptar empleos fuera de las tablas para poder subirse a ellas.

Por desgracia, las dificultades no terminan al acabar la tesis. Porque aunque la tasa de desempleo en la población española entre 25 y 64 años que había completado sus estudios de doctorado en 2014 era de un 8,2%, según el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, muchos se debaten -con el título en la mano- entre irse al extranjero para encontrar un trabajo acorde a su nivel de formación o renunciar a su carrera investigadora para disfrutar de su vida personal.


A falta de que se haga una actualización de la Encuesta sobre recursos humanos en ciencia y tecnología, que el INE publicó en 2010, los entrevistados para este reportaje coinciden al asegurar que las conclusiones del artículo de la Universidad de Gante bien se podrían ajustar a la realidad de los estudiantes predoctorales en España. "Pero es necesario recordar que es un estudio realizado en Bélgica, un país que invierte alrededor del 3% del PIB en investigación -respecto al 1,24% español- y que goza de un gran sistema de investigación", matizan desde Precarios. La situación, aquí, "puede ser mucho más dramática".

Sin crédito

Marisa Glave

Marisa Glave
Congresista de la República

Es evidente que la luna de miel del presidente con la población acabó. Le duró un año. La novedad es que ya no es solo un dato en las encuestas sino que el malestar ha saltado como expresión organizada a las calles. Las últimas semanas hemos sido testigos de la llegada a la capital de miles de docentes de diversas regiones del país y de la expresión de solidaridad de profesores que, sin estar en huelga, decidieron sumarse a la lucha de los maestros que siguen llegando a Lima, como es el caso de Fe y Alegría, institución a la que no creo que el ministro Basombrío se anime a tildar de senderistas/terroristas.
El malestar se contagia. Ya no es solo el hecho de tener los peores salarios entre los servidores públicos (un maestro es el peor pagado en el Estado) sino la indignación de recibir calificativos de periodistas que los llaman “brutos”, de ministros que los llaman “terroristas” o ver el desprecio de supuestos profesionales cívicos que se ofrecen de voluntarios para reemplazarlos y así “resolver” el problema.

Parte del problema es que no existen canales institucionales para que servidores públicos negocien reivindicaciones económicas como el salario, dejando la calle, la protesta, como único canal para lograr mejoras. La inconstitucional restricción a la negociación colectiva sigue vigente en el país. En el Congreso hay ya cuatro proyectos de ley, uno mío, que siguen esperando el debate. Si no logramos que los y las trabajadoras del Estado puedan incluir materias económicas en su negociación colectiva la espiral de protestas en la calle va a continuar.
La situación a la que hemos llegado en el caso de los maestros, a la que se suma la protesta de las enfermeras y la huelga de hambre de un sector de médicos, tiene, además, otras causas. La receta neoliberal se queda sin crédito al igual que el presidente que, después de un año dedicado al “destrabe” de inversiones privadas, no encuentra otra pista para dinamizar la economía que la receta que ya vimos que en contexto de bajos precios de minerales no funciona. Esta receta y este presidente que solo parecen interesados en las grandes empresas y en la gran inversión privada, no dialogan con la gente, con sus condiciones de vida, con sus condiciones laborales, con sus iniciativas privadas de menor escala.

No lograremos revertir el freno en la economía que se siente en los bolsillos de los peruanos si no hay una estrategia para, por un lado, incrementar ingresos del Estado, cobrando lo que debemos cobrar y combatiendo la gran evasión tributaria; y, por otro, atreviéndonos a romper con el dogma de la disciplina fiscal para poder inyectar en la economía recursos públicos. Necesitamos inversión pública y necesitamos estimular el consumo. La última modificación de las previsiones de déficit presentada por el Ejecutivo al Congreso sigue siendo conservadora y terminará ajustando una vez más el gasto del Estado. Solo el 2016 se suspendió la ejecución de 11 mil millones para no pasar el límite autoimpuesto de déficit fiscal. Nadie quiere una economía populista e irresponsable. Pero entre la insensatez de Alan García y el dogma neoliberal de recorte del gasto hay un espacio de política pública que necesitamos recorrer para mejorar la calidad de vida

Keiko tampoco debiera ir a Santa Mónica, pero ahí podría acabar, pues su caso es igual al de Nadine.

Augusto Álvarez Rodrich

Augusto Álvarez Rodrich
Diario La República

El drama de Keiko Fujimori es que todo lo que diga a partir de ahora contra Nadine Heredia será un bumerán que contribuiría a enviarla a la cárcel porque el supuesto delito por el cual se le podría acusar es exactamente el mismo por el que la ex primera dama ha sido remitida al anexo del penal de Santa Mónica.
Es más, todo lo que Keiko ya dijo en el pasado sobre Nadine podría servir como argumento para decretar su prisión preventiva, a pesar de que haya despachado a su combo parlamentario de emergencia a dar las explicaciones más inverosímiles.
Un combo que incluye a ese justificador jurídico de lo que haya que justificar al margen del principio y según la circunstancia en que se ha convertido el congresista Miguel Torres, y a la barra brava de sus colegas Rolando Reátegui y Héctor Becerril, duchos en el arte del choque y la emboscada ante la falta de argumentos.
Porque el gran problema que tiene ahora Keiko Fujimori es que los argumentos para eludir las noticias que llegan desde Brasil sobre las contribuciones de campaña que le habría entregado Odebrecht son muy débiles si se compara con lo que está ocurriendo con Nadine Heredia.
Como ha explicado tan bien esta semana Rosa María Palacios en su programa Sin Guion de La República TV, esto es así, pero no porque las contribuciones indebidas para campañas electorales constituyan lavado de activos, según la normatividad vigente decidida por el congreso.
Esto es así porque las situaciones de Keiko y Nadine parecen casos espejo, según la información de los testimonios y agendas de Marcelo Odebrecht, y porque los mismos fiscales y jueces que enviaron a Heredia a Santa Mónica son los que tendrán que decidir ahora qué hacer con Fujimori.
El nerviosismo en Fuerza Popular es evidente y eso seguramente explica por qué han tenido que soltar al ruedo a Torres, Becerril y Reátegui, un grupo al que seguro pronto se sumará Lourdes Alcorta sin la ponderación que, por supuesto, no la caracteriza.
Si la ley en el Perú es igual para todos, y los fiscales y jueces actúan con el mismo criterio al margen de quién sea la persona procesada, pues Keiko Fujimori tendría que seguir la misma (mala) suerte de Nadine Heredia, quien, en retribución, debería recibirla con un sánguche de queso.

Eso es si la ley y los criterios de jueces y fiscales se aplicaran igual si no tienes bancada parlamentaria que si tienes 71 congresistas. Pero quizá eso sea pedirle mucho al sistema peruano, donde vale tanto la pregunta de ‘¿tú sabes con quién estás hablando?’.

El general en su laberinto

Rosa Mávila

Rosa Mávila
Defensoría del Pueblo

Al general Jorge Briceño le bastó un lapicero con una cámara incorporada para violentar a quien trabajaba como empleada del hogar en su domicilio. A través de este pequeño accesorio que ubicó en el baño de la joven, el general la había grabado muchas veces desnuda. Cuando Bertha descubrió la cámara y su contenido no solo renunció sino que denunció al general, que quiso comprar su silencio por S/ 5 mil soles.
El inculpado ha declarado que todo se trataría de un complot para chantajearlo o, en su defecto, mandarlo a la cárcel; sin embargo, en uno de los videos encontrados se le ve colocando el bolígrafo en el baño. No debemos pasar por alto el hecho de que el agresor tenía una posición de superioridad sobre la víctima, era el jefe de hogar y dueño de la casa, este podía entrar donde quisiera incluso al baño de la trabajadora. Pero ¿qué hacía el general en el baño destinado a la trabajadora del hogar?
Asimismo, la situación de las trabajadoras del hogar demuestra su especial vulnerabilidad. De acuerdo al informe emitido por la Defensoría del Pueblo el año 2016, el 2,3% de la PEA está compuesto por este grupo, de las cuales, la gran mayoría no cuenta ni con contratos escritos, lo que se traduce en sueldos paupérrimos, ningún beneficio laboral y dudosas condiciones de trabajo. A esta situación se debe añadir el hecho de que la mayoría de estas mujeres son provincianas, que como Bertha, casi sin conocer a nadie, vinieron a la capital para mejorar su situación económica y que, ante situaciones como esta, se ven solas.
Si el general es víctima de un plan malévolo. ¿Por qué su esposa ofreció dinero a la joven por su silencio? Esta conducta es evidentemente contradictoria con su versión. La agraviada hizo lo correcto, denunció; pero, como suele suceder, la fiscalía archivó la denuncia por violación a la intimidad a pesar de las pruebas. A decir verdad, si no llegas con un ojo morado o lesiones evidentes probablemente nuestros operadores de justicia no te hagan caso (y a veces ni así) y te echen la culpa de lo ocurrido.

Esto nos obliga a resaltar que la violencia contra la mujer no solo se perpetra mediante abusos físicos; el acoso, la afectación a la privacidad y la intimidad son también formas de violencia que muchas veces se minimizan porque se aceptan como naturales. La afectación a los derechos de la mujer empieza en cosas “pequeñas” (piropos fuera de tono, por ejemplo), a partir de ahí va creciendo y mutando (grabaciones sin autorización), hasta convertirse en delitos sexuales y feminicidios. Debemos reconocer que estas situaciones son también muestras de violencia contra la mujer para, a partir de ahí, empezar a cambiar estas conducta.

Urgente: Nuevos fiscales Odebrecht

Claudia Cisneros

Caludia Cisneros
Diario La República

A principios de julio, Gustavo Gorriti anunciaba lo que ahora es insoslayable: “Entre torpezas y mentiras, el Ministerio Público ha puesto en serio peligro el avance de la investigación del caso Lava Jato”. Un mes después, Gorriti directamente dice que los fiscales a cargo de las investigaciones han actuado encubriendo las informaciones, indicios, documentos, confesiones de Marcelo Odebrecht en los casos de AG y Keiko (ver video aquí https://goo.gl/xhxtLX ). Gustavo es de los pocos Periodistas con P mayúscula, que trabajan con extrema seriedad y verificando cada cosa que publican o dicen. Y si uno sigue la cronología de la actuación de los fiscales a cargo, no puede sino concordar con lo que Gorriti expresa. Excepto, por supuesto, que seas fujimorista o cómplice.

Da tanta pena, además de indignación y vergüenza ajena, ver ahora a esos fiscales sudar la gota gorda para intentar justificar su deplorable desempeño en estos casos. Tomen en cuenta lo siguiente: dos de los fiscales que ahora apuran explicaciones como coartadas (Peña Cabrera y Juárez Atoche) estuvieron presentes en carne y hueso en el interrogatorio en el que Marcelo Odebrecht dijo que le había ordenado a Jorge Barata que le diera 500 más a Keiko de la caja 2. Los dos estuvieron frente a frente con Marcelo Odebrecht cuando dijo eso y lo del aporte al partido de AG, ¿y qué hicieron? ¡No hicieron nada! ¡Eso es lo grave! ¡No le repreguntaron nada! Dejaron que la información se quedara en esas cuatro paredes.

Como si no importara que el mandamás de la corrupción de Odebrecht confesara que además de Humala y Toledo también les dio dinero a Keiko y al partido de Alan. Eso pasó el 15 de mayo en Curitiba. Y peor aún, no solo declinaron hacerle preguntas al propio Marcelo Odebrecht teniéndolo en frente cuando el fiscal brasileño les dio el pase, sino que 4 días después (19 de mayo) cuando Gustavo Gorriti reveló (https://goo.gl/yO2igx) lo que dijo Marcelo Odebrecht en ese interrogatorio, la Fiscalía Perú ¡lo negó! Gorriti accedió a la información por sus fuentes en el interrogatorio y en el caso Lava Jato-Brasil y la Fiscalía sacó un comunicado que prácticamente decía –sin mencionar a Gorriti aunque fue quien dio la primicia– que era falso (https://goo.gl/3ItrBX).

Eso ya indica una actuación sospechosa porque era innecesario decir que era falso cuando ellos mismos (Peña Cabrera y Juárez Atoche) estuvieron presentes en el momento que Marcelo Odebrecht lo dijo. Solo que hasta entonces no habían papeles que desmintieran a los fiscales, solo las fuentes de Gorriti. Hasta el 23 de junio que Gorriti obtuvo la nota escrita por el propio Marcelo Odebrecht en la que da cuenta de lo de Keiko y AG (ver aquí: https://goo.gl/Hm3Cpi ). ¿Qué hizo la Fiscalía Perú con ese facsímil? ¡Nada, otra vez! Luego Gorriti publicó el acta oficial completa del interrogatorio a Odebrecht (aquí: https://goo.gl/5PPr1b) y ya saben qué hizo Fiscalía Perú: nada.

Para rematar la muy sospechosa actuación de estos fiscales peruanos con respecto de Keiko y AG, hay que decir que la Fiscalía Perú desistió de interrogar a Barata, quien, además de Marcelo Odebrecht, podía dar información sobre Keiko y AG.
Es una vergüenza total que recién el 10 de agosto, tres meses después del interrogatorio en el que Marcelo Odebrecht habló de Keiko y el partido de AG, recién el fiscal Peña Cabrera, que estuvo en ese interrogatorio, venga a hablar de “la posible existencia de un apunte referido a Keiko Fujimori en la agenda de Marcelo Odebrecht” (¿y AG?). Claro, para la mayoría de peruanos que siguen la gran prensa que también encubre a Keiko y a AG esto es novedad, pero para quienes venimos siguiendo las investigaciones acuciosas del periodismo investigativo de trinchera de Gorriti o Hildebrandt, es una tomadura de pelo total.
Es tan vergonzoso escuchar ahora al fiscal Juárez Atoche decir nervioso que él no había negado la información sobre Keiko sino que “aún no ha llegado formalmente a Perú”, o sea, 3 meses han dejado pasar para que llegue el papel vía Brasil que ellos mismos debieron pedir en su momento pues obviaron indagar con el propio Marcelo Odebrecht cuando lo dijo, teniéndolo en frente.
Es imposible que estos mismos fiscales sigan los casos Keiko y AG después de estas lamentables y sospechosas actuaciones. Así no se puede esperar justicia. Esto no puede ni debe aceptarse porque es causal de nulidad y esos fiscales tendrán que ser investigados en su momento. Urge –como dice Gustavo Gorriti– que los mejores fiscales que tenemos, los más probos y competentes se hagan cargo en adelante, cuando lleguen las pruebas vinculadas a Keiko (y a AG) del Brasil. Cualquier otra cosa sería ser cómplice.

Es imposible que estos mismos fiscales sigan los casos Keiko y AG después de estas lamentables y sospechosas actuaciones. Así no se puede esperar justicia.