jueves, 14 de marzo de 2013

MODELO EMPRESARIAL PRIVADO PARA LA EDUCACIÓN BÁSICA PÚBLICA PERUANA


La educación pública peruana como la conocemos en los países de América Latina fue materia de reciente alusión por un experto colombiano ([1]), con una pregunta que le costó a una ex ministra de educación del Ecuador el puesto ([2]) años atrás, “… ¿cuántos de ustedes señores directores tienen a sus hijos en escuelas privadas?...” planteada a directivos de Instituciones escolares públicas de Lima Metropolitana concurrentes al I Seminario Pedagógico Internacional.

            Según información del periodista Ismael León casi la mitad de los 800 directores de educación básica “…confesó resignadamente…” que no enviaban a sus hijos a los colegios del Estado. Seguramente si los asistentes hubieran sido funcionarios y servidores públicos de órganos intermedios y Ministerio de Educación, ese porcentaje sería mucho, muchísimo mayor, y no es sólo de estos años. El tema tiene su desarrollo histórico. Este hecho empezó a fortalecerse con la reforma educativa de 1972, los llamados “particulares” nunca aplicaron la propuesta curricular de esa reforma, quedándose con “programas adaptados curriculares” para la básica regular ([3])

            El mejor momento del siglo XX de la educación básica pública fue hacia 1950 cuando la política educativa del Estado fue hacer de la “escuela fiscal mejor que la particular” ([4]), el Gobierno Restaurador de Manuel Odria desarrolló una propuesta integral que afectó significativamente la matrícula de las escuelas particulares.

Lo que intentamos en este artículo es mostrar como el modelo empresarial asentado en el mito de lo “privado es mejor”, responde a políticas educativas trasladadas desde países capitalistas hacia el sector público, ahora por condiciones externas favorables, extendidas a la etapa de educación básica. Estas políticas tienen intelectuales orgánicos mercantilistas creadores de condiciones para fijar la normativa y propuestas de gestión y aprendizaje en los últimos 30 años.

 
            (Un tema colateral es la educación superior donde la educación privada adquiere mayor renta para los empresarios de la educación después que gobierno de Alberto Fujimori reconozca normativamente el derecho al lucro en la educación, en contraposición al derecho humano a la educación integral de peruanos y peruanas, “a lo largo de toda la vida” ([5]). En este periodo el peor atentado a los derechos humanos fue abrir puertas para amenguar la educación pública cuya naturaleza es su práctica democrática y ejercicio de ciudadanía integral y cuyos efectos son repercusiones generacionales, principalmente en la Educación Básica.)



[1]) Bernardo Toro Arango en el Primer Congreso Pedagógico Internacional  organizado por la Dirección de Educación de Lima Metropolitana, Diciembre 2012 en la IE Alfonso Ugarte de San Isidro.
[2]) Rosa María Torres, experta en educación, ver su Blog Fronosis
[3]) La nomenclatura pasó de “particulares” a “no estatales” y ahora a “privados”. Los nombres tienen connotación dado que expresan el deterioro de la escuela pública y el avance del mito que exitosamente prevalece hoy, “la escuela privada educa mejor que la escuela pública”. Los programas adaptados para la Básica Regular en teoría eran el puente entre lo tradicional y la reforma educativa de Augusto Salazar Bondy, reforma que en 1980 se canceló; los privados nunca aceptaron ese marco curricular. Otro tema colateral fue –y son- los planes experimentales de las instituciones educativas sostenidas por embajadas extranjeras donde el Diseño Curricular oficial no se aplica mayormente y cuando se hace es con idioma nacional de origen del financiamiento.
[4]) Ver del Gral. Juan Mendoza Rodríguez “Nuevo potencial para la Educación Peruana”
[5]) Aunque la justificación fue que iba a impulsar la innovación, lo que queda después de 17 años es haber incentivado el lucro. La naturaleza del lucro en la educación es contradictoria con la formación integral del ciudadano

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