jueves, 19 de julio de 2012

Modernización de la refinería de Talara


Escribe: Jorge Manco Zaconetti Investigador de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Diario Oficial El Peruano 18/07/2012
Hasta los inicios de la década de los 90 del siglo pasado Petroperú superaba en el ranking de ingresos a empresas petroleras de países vecinos como Ecopetrol de Colombia y Enap de Chile, que con sucesivos gobiernos aplicaban políticas de apertura, libre mercado y desregulación sin privatizar sus empresas de hidrocarburos.

Por el contrario, en nuestro país se aplicó un brutal ajuste ortodoxo y un radical programa de privatizaciones, subvaluando los activos de las empresas públicas. Conjuntamente, Argentina, Bolivia y Perú aplicaron disciplinadamente la receta de la privatización sin estrategia ni planeamiento.

Aquí se privatizaron los grifos, buques de transporte, terminales, los lotes petroleros con reservas probadas, rentables empresas filiales como Solgas, responsable del envasado y distribución del gas licuado de petróleo, y la moderna Refinería de La Pamplilla que hasta antes de su transferencia (1996) le generaba a Petroperú 600 millones de dólares anuales por concepto de utilidades antes de impuestos.

Por ello, constituye un compromiso del presente Gobierno el fortalecimiento y modernización de Petroperú, que reducida a las actividades de refinación, transporte por el Oleoducto Norperuano, y distribución mayorista satisface el 47% del mercado de combustibles, con ingresos anuales superiores a los 13,000 millones de nuevos soles y mínimas utilidades que bordean los 420 millones de nuevos soles.

Es verdad que con dichas utilidades no podría financiar las necesarias inversiones que requiere su fortalecimiento. Por orden de prioridades la modernización de la Refinería de Talara constituye una obra necesaria y urgente para el país, por los efectos en el medioambiente y en la salud de millones de peruanos, y para superar nuestra dependencia en las importaciones del diésel 2.

Por leyes vigentes, a partir de 2016 el diésel 2 que se consuma en el país debe contener no más de 50 partículas de azufre por millón en un galón, y no las 3,000 partes por millón que tienen ahora, por el alto contenido del azufre existente en el crudo de la selva norte y del petróleo importado del Ecuador.

Levantar una planta de desulfurización es decir eliminar el dióxido de azufre para convertirlo en ácido sulfúrico, es la parte más cara de un proyecto integral de modernización que significa también elevar la capacidad de refinamiento de 65 mil barriles diarios a 95 mil barriles y una unidad para el tratamiento de los crudos pesados provenientes de los lotes 8/8X, 1-AB, 67, 39 y otros.

Al respecto existe una campaña negativa sobre la necesidad de las inversiones en la unidad de Talara que normalmente deben superar los 2,500 millones de dólares, con ajustes mayores si se suman obras adicionales que deben hacerse, cuyos precios finales se conocerán antes de fin de año, en un concurso a mano alzada donde se sabrá con certeza el costo final del conjunto de todas las inversiones que se procesarán con la debida transparencia.

Desde agosto de 2011, la actual administración heredó una serie de contratos firmados con empresas de primer nivel para los estudios de ingeniería de los diversos proyectos que están involucrados en la modernización de la Refinería de Talara. En tal sentido, debiera ser evidente que con utilidades anuales de 150 millones de dólares, difícilmente Petroperú podría financiar un proyecto superior a los 2,500 millones de dólares.

Sin embargo, constituye un imperativo nacional y regional modernizar la refinería, por el cumplimiento de las normas ambientales con la producción de combustibles limpios, para superar las crecientes importaciones del diésel 2, por la necesidad de fomentar la inversión pública en esta coyuntura de crisis, para generar empleo y demanda efectiva comprometiendo un componente nacional industrial importante y para cumplir con el programa de gobierno.

De allí, la necesidad de apostar por la integración vertical de Petroperú, con el retorno de la petrolera estatal a la fase de explotación, asegurando su participación en las reservas probadas y probables que subyacen en los lotes de los contratos petroleros que están próximos a su vencimiento (2013-2016).

Solamente en los lotes II, III, IV, VI/VII y 1-AB existen 124 millones de barriles de reservas probadas y 203 millones de barriles de reservas probables, que constituye el activo más valioso de los lotes de hidrocarburos.

Si por definición técnica las reservas probadas son aquellas que tienen el 90% de certidumbre de ser explotadas según la demanda, los precios y la tecnología existente, y las reservas probables expresan el 50% de certidumbre, estamos pues ante una riqueza natural que podría garantizar de lejos, el financiamiento de la modernización de la Refinería de Talara.

Con una participación significativa en la producción y en las reservas en los lotes que están próximos a su vencimiento, Petroperú, asociada al capital privado, podría financiar la necesaria modernización de dicha refinería, de sus terminales que por derecho deben volver a su administración, el Oleoducto Norperuano y otras obras necesarias para que la petrolera estatal opere con eficiencia y una mayor rentabilidad que capitaliza al país.

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