martes, 11 de diciembre de 2012

EL DÍA DEL SOCIÓLOGO


Escribe: Gonzalo Portocarrero Maisch

Hoy 9 de diciembre celebramos el día del Sociólogo (…) en efecto, como todos sabemos, la Sociología nace como respuesta a ese gran desafío que es la integración social. Nuestro mandato es usar la razón para imaginar dinámicas que contengan los antagonismos sociales y frenen la violencia y la muerte. Pero, todos sabemos, igualmente, que esas dinámicas sociales solo pueden ser pacíficas si logran articular la justicia y el orden. Se puede polemizar hasta el fin de los tiempos en torno a la manera de combinar estos principios. Algunos dicen que el orden debe ser anterior a la justicia pues solo en el orden se genera la riqueza que hace posible la justicia y el desarrollo humano. Otros, en cambio, dicen que la justicia es primera pues cualquier orden injusto es inestable y moralmente inaceptable. Entonces la búsqueda de la justicia debe representar el principio dinámico de la recreación del orden social. Tenemos pues dos temples en la Sociología. Un temple conservador y satisfecho que busca el orden como el primero de los bienes. Y otro temple, impaciente y decidido, orientado primordialmente hacia la búsqueda de la justicia.

Pero en la Sociología tiene que haber espacio para todos, pues el ejercicio de la razón que la fundamenta supone practicar esa tolerancia que compromete a acercarse al otro, a detenerse más en las semejanzas que en las diferencias. Entonces en la Sociología no tendría por qué haber rechazo del diálogo ni, menos aún, excomuniones. Una de las grandes tareas de la Sociología tiene que ser enseñar a discrepar. Mantener la diferencia pero proseguir con el diálogo. Sin excluir, ni satanizar.

Esta tensión, en torno a cual valor es primero si el orden o la justicia, se da en el meollo de nuestra formación académica y de nuestra práctica profesional. Entonces no nos queda más que vivir creativamente esta tensión, lo que supone tratar de manejarla de manera que un aspecto contribuya al desarrollo del otro. Pero la disyunción existe. Es evidente que privilegiar el principio de la justicia se asocia con la vocación teórica y crítica. Es decir, con el estudio de los grandes autores, con el cuestionamiento del orden social y con el interés por las preguntas compartidas por todos. Mientras tanto la apuesta por el principio del orden da lugar a una insistencia en lo profesional, en el saber aplicado. En ser útiles a la política aportando diagnósticos y ejecutando programas.

En los últimos años esta tensión ha ido en desmedro del pensamiento crítico. La exigencia de justicia cede el paso a la demanda de utilidad. Creo que debemos tratar de que esta situación sea una etapa breve. En todo caso hay que reconocer que en la Sociología el pensamiento crítico ha sido tan hegemónico que todas las aplicaciones prácticas de nuestro saber han sido paulatinamente desterradas de la propia disciplina. Como ha señalado Danilo Martuccelli, fue en la Sociología que surgieron la elaboración de encuestas electorales, el análisis de las relaciones industriales, los estudios de mercado, las ciencias de la comunicación. Saberes que se han autonomizado y vuelto funcionales, pero a costa de perder mucho de su referencia crítica.

En nuestro país debemos apostar por gobernar esta tensión de una manera en que logremos conjugar la teoría y la crítica con la práctica y la utilidad. (…). El mandato o clamor de los jóvenes es hacer una Sociología que sea útil para la vida, que cuestione el orden mientras lo vaya mejorando.

Es indudable que tiene que haber un día de Sociólogo, una fecha que en el calendario de nuestras actividades nos permita fortalecer nuestra condición de sociólogos. Y que mejor fecha que el 9 de diciembre, pues en 1896, hace justamente 110 años, en este día y en este mes se estableció la primera cátedra de Sociología en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Institución que nos sigue acogiendo. De allí que las autoridades del colegio que nos precedido hayan elegido esta fecha para la presente celebración.

La creación de la primera cátedra de Sociología tiene un aspecto anecdótico que bien visto es también sintomático del país y la propia Sociología. En realidad, la propuesta surge en la universidad pero bajo el entendimiento de que el Estado cubriera el gasto respectivo. Es decir ambas instituciones, la universidad y el estado, coinciden en la necesidad de un anclaje institucional que permita fomentar la producción y divulgación de la nueva disciplina. Este es un consenso significativo pues se sitúa, recordemos que hablamos de 1896, en un período de pacificación y reconstrucción económica, después de un largo período marcado por la guerra del pacífico y las luchas civiles. Es como si la necesidad de la Sociología se acrecentara en períodos de cambios acelerados.

No obstante resulta que la nueva cátedra se crea sin que hubiera una partida destinada a financiarla. El gobierno no puede ampliar el presupuesto porque la ley así lo prohíbe. Sin embargo, el presidente de la
república, según está registrado en el libro de actas respectivo, “había suplicado que la universidad pagara el sueldo del catedrático de Sociología con cargo de devolución y de consignarse en el próximo presupuesto la partida correspondiente”. Frente a este pedido del presidente, el Consejo Universitario encuentra “natural acceder… porque no importa un gravamen excesivo a las rentas de la universidad”. Y también por “gratitud pues gracias al actual gobierno” se había pagado a los catedráticos 14 meses de sueldo que se les tenía atrasados. Es pues claro que la Sociología en el Perú nace de una alianza entre el Estado y la Universidad. El Presidente es Nicolás de Piérola, el rector es Francisco García Calderón y el primer catedrático Mariano Hilario Cornejo. El jefe del Partido Demócrata y el ex presidente de la República de la Magdalena acuerdan nombrar a un hombre que como Cornejo pertenece a esa estirpe meritocrática de servidores públicos que hicieron posible la continuidad de la república en los días más aciagos de la derrota militar y la proliferación caudillista.
Hoy en día la Sociología se encuentra en un período de consolidación en el cual el reto sigue siendo el mismo, es decir manejar la tensión que fundamenta nuestra disciplina: cultivar un saber crítico y libre pero también contribuir a la mejora de nuestro mundo.
(Del discurso en el Colegio de Sociólogos del Perú. Diciembre de 1996)
http://gonzaloportocarrero.blogsome.com/2006/12/15/el-dia-del-sociologo

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